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ATACANDO BLOQUES ALTOS

José Jiménez
Barcelona, España


Como viene siendo habitual, las nuevas normativas, leyes o imposiciones que se crean en cualquier ámbito no suelen ser utilizadas, ni recibidas con los brazos abiertos por la gente. Las nuevas normas, tienden a ser nuevas propuestas o retos en aquellos que quieren utilizar el escenario para encontrar como evitarlas o imponer una conducta contraria.

Se frotaban las manos todos aquellos entrenadores/as, en los que me incluyo, que entienden el juego desde la tenencia del balón, de inicios seguros que lleven a finales certeros. La nueva normativa impuesta por la FIFA, que permite al “equipo atacante” reiniciar desde su portería pudiendo recibir dentro del área, se antojaba un beneficio mayúsculo para todos aquellos amantes de la salida de balón a través del paseEn un principio parecía asegurar al atacante un primer pase seguro y una difícil elección para aquellos equipos con costumbre de presionar: o iban a por ellos y se exponían, o se rendían y daban bandera blanca al inicio rival su inicio desde portería.

Los primeros compases de la temporada daban la razón al supuesto beneficio buscado, y comenzamos a ver equipos que empezaban a vivir más en bloques medios o aquellos que, sin beneficio, buscaban primeras presiones sin encontrar la bola. Algunos, no solamente buscaban el beneficio de la seguridad en el primer pase, sino que, además, querían darle una vuelta de rosca, como es el caso de Manchester City de Pep Guardiola, en el que uno de sus centrales (Stones) ganaba una altura, colocándose al lado del pivote y dejando a Bravo y Laporte la tarea de sacar de portería. Todo, para dar más alturas al equipo y estirar más, si cabe, al conjunto rival.

 

 

Como antes he mencionado, las normas están para saltárselas o, como mínimo, buscar alternativas diferentes a los objetivos o beneficios que teóricamente éstas buscan, y por ello, los entrenadores comenzaron a buscar cuál sería la mejor forma para poder dar cara a esos inicios que les obligaban o a verse expuestos o verse más replegados a bloques medios. 

La respuesta no tardó mucho en llegar y rápidamente empezaron a verse equipos que, cambiando su estructura en los reinicios del rival, se emparejaban hombre a hombre a todo el campo contra cualquier equipo que quisiera arriesgar en su salida.

 

 

Ante esta situación, la gran mayoría de equipos se han incapaces de reiniciar el juego con suficiente estabilidad. Se sienten cortocircuitados, encerrados y faltos de soluciones. Únicamente equipos con porteros que, ciertamente y fuera de lo común, tienen un juego de pies privilegiado, tal es el caso de Remiro y Ter Stegen, que son capaces de limpiar inicios con su capacidad de relacionarse con cercanos, intermedios y alejados mientras que, Ederson, es capaz de amenazar la espalda de la última línea con sus envíos y con jugadores que son expertos en correr al espacio y marcar. ¿Son pocos los equipos que están dando con las soluciones para encontrar ese hombre libre?

 La gran cantidad de entrenadores que, bajo esta circunstancia abogan por seguir puliendo al portero en sus labores como jugador de campo (aspecto que comparto) pero que, al mismo tiempo, me ha hecho reflexionar sobre lo qué podemos aportarles a nuestros equipos en lo inmediato y cómo creo que, en un futuro, evolucionarán los jugadores en su adaptación a ello. 

A continuación, enumerare propuestas de cómo podríamos evolucionar como equipo desde la implicación del colectivo, de dos o tres jugadores o de un solo jugador.

 

EL ENTENDIMIENTO DE LOS ESPACIOS

El equipo, cuando se encuentre en esta situación, debe entender qué espacios se están generando, qué espacios debe atacar y qué espacios puede generar. A partir de estar atentos a la situación, los jugadores deberán ser conscientes de cuáles son los objetivos por conseguir.

Atacar espaldas de jugadores rivales

Es esencial que el equipo como conjunto entienda que la mejor forma de eliminar este tipo de “presiones altas” es conectando con un jugador propio en la espalda de un rival. De esa forma, habiéndolo eliminado, habremos encontrado ese hombre libre que después generará nuevas situaciones en la defensa rival, ya sea para que salte un jugador rival a por él o para que conduzca y así atraiga la marca de un compañero de la siguiente altura. Todo esto para encontrar el espacio suficiente que me permita llegar hasta mi línea de ataque, quienes frecuentemente están en igualdad numérica con los defensores contrarios. 

También, deberán entender que cuanto más alto se sitúe el bloque rival, mayores espacios se generarán a espaldas de su línea defensiva, siendo ése el espacio que debemos atacar como fin para llegar al gol (cada uno en función de las virtudes de sus jugadores. Los “cómo” marcarán los caminos a los objetivos).

 

 

 

Provocar espacios con superioridades cualitativas

Otra forma de entender los espacios es, a través de provocar el seguimiento de sus marcas, los jugadores generen aclarados a jugadores con mejores características para realizar disputas aéreas, aguantar el balón de espaldas, separarse de su rival o porque son los mejores en el 1×1, buscando así esa superioridad cualitativa que, a la postre, llevará la eliminación de un rival y así acercarnos al primer objetivo: atacar la espalda de los jugadores/marcas rivales.


3ER HOMBRE EN PROFUNDIDAD (NO EN AMPLITUD)

Una vez que el equipo interprete la situación que está viviendo y los espacios que debe atacar, uno de los conceptos que puede ser de mucha utilidad y un recurso que se antoja prácticamente imprescindible es el concepto del “tercer hombre”. Hago el apunte de “en profundidad” ya que para mi está mal entendido por muchos (bajo mi humilde opinión), el “tercer hombre”. El cual no implica siempre un pase vertical y una dejada de cara, sino que más bien es que, un poseedor (primero) utilice a un compañero (segundo), para liberar a un jugador marcado (tercero) y esto puede darse en cualquier eje.


Sumando alturas

Este recurso se utilizará siempre que la línea de pase lo permita y consistirá en utilizar a un jugador de una línea alejada para que, dejando de cara a espaldas de su marca, libere al tercero de la línea intermedia en el espacio que nos interese. Para ello, es importante que el segundo hombre llegue desde lo más lejos posible (en función del espacio que haya, el tiempo que tenga el poseedor dependiendo de su par y de la capacidad de éstos para relacionarse).

 

 

Otra forma y en caso de no ser posible la relación con un jugador de una línea alejada, para poder dejar de cara a un jugador de la segunda línea, se puede intentar liberar a un jugador que, ganando altura desde la del primer hombre, elimine a su rival recibiendo de su par que lo habilita desde la línea posterior. Sería interesante, y aún a sabiendas que dicha acción implica mayor riesgo y mayor dificultad, intentar que, en la medida de lo posible, ese jugador que se incorpora pudiese también eliminar, o estar en disposición de ello, a la línea del segundo. También será importante que el jugador que se incorpora desde la línea del primero interprete el timming (justo en el momento quie sale el balón de los pies del primero).

 


EL JUGADOR/a

Y llegamos a lo importante: los jugadores. Aquí será importante que el jugador no solamente entienda la situación que vive su equipo, interprete qué espacios se crean o debe atacar, sino que entienda que él es un medio necesario para eliminar dicha presión. En los últimos años, el portero ha ganado un gran papel en los equipos que querían salir jugando desde detrás y creo que ahora le llega al turno a los iniciadores de dar un paso adelante en busca de poder eliminar dichas presiones. Por ello, el jugador deberá entender el antes, el durante, y el después.

Igual que en etapas formativas, la calidad del entrenamiento del portero ha mejorado sustancialmente, solo hay que ver que los porteros jóvenes poco a poco van llegando a los primeros equipos (no únicamente en la élite), cada vez con un mejor juego de pies, es importante que en la base, donde éstos son más sensibles a la mejora, se empiece a trabajar a los jugadores para los futuros escenarios que se encontrarán.


Antes de recibir

Ya no únicamente se debería hacer un trabajo de los conceptos de apoyo o desmarque con sus múltiples variantes (utilizando conceptos de la escuela de entrenadores, debate para otro día) y todos los comportamientos psicomotrices de comprensión del tiempo-espacio, la orientación corporal, etc. Creo que en un fútbol donde los tiempos y espacios cada vez son más cortos (gracias, en parte a la mejora de la capacidad condicional de los jugadores como de la capacidad táctica individual y colectiva del trabajo de los entrenadores), es importante que cada vez más, el jugador sea capaz de ganarse unos segundos de extra. Pequeños contactos pre-movimiento, cambio de ritmo, finta previa, serán acciones de vital importancia. La orientación corporal ganará todavía mayor relevancia puesto que ayudará al futuro receptor a poder relacionarse nuevamente en las mejores condiciones posibles. 

Y, sobretodo, los apoyos deberán abrir campo de acción para los poseedores. Por ello, éstos deberán ser abriéndose salidas hacia las dos direcciones del eje longitudinal y estirando, en la medida de lo posible, hacia abajo en el eje transversal para generar, todavía más si cabe, espacio a la espalda en el eje.

 

 

El durante he recibido

Es importante también, que el jugador entienda el momento de disponer del balón. Me atrevería a anticipar que, no únicamente los iniciadores deberían tener mayores capacidades de relacionarse con alejados (desplazamientos en largo) puesto que, no nos olvidemos, el equipo rival también está exponiéndose y… ¿Qué mejor forma de hacerle daño que atacándoles en sus espacios más peligrosos? Pero en este articulo hablo de aquellos que quieran, ante estas presiones, seguir intentando progresar desde el juego asociativo y de la intención de atacar, en ese tan debatible, “viajando juntos”. Por ello, jugadores capaces de conducir eliminando rivales (no hablo del regate) y así poder atraer a un siguiente, se antoja vital. Para ello, el antes es necesario para, una vez con balón, el primer control marcará la diferencia. Por ello, será necesario un primer control que aleje el esférico del defensor y que, además, me genere la profundidad necesaria para atacarle la espalda o directamente eliminarlo. Será importante el concepto de cortar trayectoria del rival para así poder salir de su marca e ir a buscar una siguiente.

¿Y si no soy bueno conduciendo y, aún así, quiero ser yo quien ataque a mi par?

Una solución podría ser el tocar y salir. Buscar un jugador que esté en la espalda de mi marcador y rápidamente ir en busca del balón.

 


El después que he eliminado a mi par

El jugador deberá saber qué está haciendo, saber a qué juega su equipo, para que una vez se ha interpretado la situación, sea consciente de los espacios que debe atacar y ha entendido los cómos quieren atacarlos, deberá saber qué está sucediendo o qué deber hacer que suceda. Ser y conocerse como hombre libre, generar nuevas provocaciones a través de la posición o de la conducción. El jugador debe ser consciente en todo momento del objetivo.


PARA ESCÉPTICOS

Para finalizar, quisiera dejar en claro que, estas son únicamente propuestas para solucionar dicha situación que se está generando en aquellos equipos que intentan salir jugando desde su saque de portería y proponer una reflexión de hacia dónde puede ir encaminada la mejora de nuestros futuros futbolistas o qué entornos deberían encontrarse y en qué situaciones identificarse.

También habrá entrenadores/as que, con gran razón preguntarán: ¿Y si no tengo jugadores capaces de salir en conducción o de generarse ese espacio previo necesario para atacar esas espaldas de jugadores? Yo siempre soy partidario que los equipos con intenciones y las intenciones no tienen que ver con los jugadores. ¿Puedo iniciar en corto y salir jugando con centrales que se reconocen más por el ganar duelos que por la creación del juego? Mi respuesta es si. Depende de la creencia que tengas de ello o no. Por eso, hay diferentes formas de encontrar relaciones entre los jugadores y las formas de jugar de tu equipo.

 

 

 


La propuesta 

A continuación, pondré una propuesta de soluciones a una situación de juego es necesario conocer a los ejecutantes. No podré nombres, pero sí perfiles teóricos que llevarían a la respuesta de: yo no tengo defensas capaces de iniciar de esa forma. Partamos de la situación en que ninguno de nuestros centrales sea capaz de iniciar en corto, porque no es capaz de interpretar, ni motrizmente (técnica), ni cognitivamente (táctica) los caminos por los que progresar, ¿Por qué no evadirlos de esas funciones, por poner un ejemplo, en los reinicios? ¿Por qué no utilizar a los pivotes que, seguramente tendrán mejor pie, tanto en corto como en largo, para así poder reiniciar y, una vez fuésemos estables o estuviésemos lejos de las zonas de peligro, reequilibrarnos? No se las respuestas, puesto que no hablamos de jugadores en concreto, ni rivales a los que me enfrento ( mi rival marcará quién soy en realidad) pero es una propuesta abierta para intentar reflexionar sobre: ¿No puedo o realmente no quiero?

 

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